Solemne ceremonia de Licenciatura en Jardín Infantil Las Almendritas de El Salvador

Solemne ceremonia de Licenciatura en Jardín Infantil Las Almendritas de El Salvador

Con un brillante acto fueron despedidos los estudiantes que dejan su jardín, muchos de los cuales llegaron muy pequeñitos al centro educativo.

Rostros alegres, muchos con tristeza por dejar el espacio que los cobijó por varios años y otros aprovechando al máximo de jugar con los amigos, Esa fue la tónica, de  lo que se vivió en la ceremonia de Licenciatura del Jardín Infantil Las Almendritas.

Así, uno a uno, los alumnos del nivel Medio Mayor del centro educativo, fueron recibiendo su certificado de licencia, su estola y también las palabras de cariño de las educadoras y asistentes que los acompañaron durante este tiempo, reflejando que cada etapa del desarrollo del estudiantes, merece ser recordada, más aún si los padres y apoderados presentes, no ocultaron su orgullo por la labor cumplida durante el tiempo en que estuvieron en el Jardín.

Emoción

Uno de los momentos más especiales de la jornada se vivió con el discurso de la Educadora del Nivel, María de los Ángeles Monárdez, quien enfatizó en el cariño por los párvulos. “Hoy puedo decir misión cumplida, no solo por lo que logré enseñar, sino por lo que ustedes me enseñaron. Cada uno con sus mañas, pero aprendí que educar es entregar cariño y que cada tristeza, se pasa con un abrazo”.

Por su parte la Rectora del centro educativo, Rosmary Mansilla,  enfatizó en la importancia de la infancia en el ser humano. “Hay factores que forman parte de esta etapa, como la ingenuidad y la imaginación, que nos hacen ser como somos ahora. Esa ingenuidad que tiene un niño y que se va perdiendo cuando crece, debido a que cuando nacemos, no sabemos nada y  tenemos una relación con nosotros mismos. Y esa manera que alguna vez vimos el mundo y que está dada por la imaginación, que nos hacía ver un simple rama de un árbol, como una varita mágica, con la que nos protegeríamos”.

Agregando que, “Tal vez, si la infancia nunca terminara, seríamos todos unos artistas de primera, viviríamos sin preocupaciones, puesto que cuando éramos pequeños, no nos preocupábamos más que de jugar, al menos una vez al día”, señaló.

Finalmente, la alumna Maite Ortiz, en representación de todos sus compañeros que dejaban el jardín, señaló emocionada. “Hemos pasado  casi cuatro años juntitos con mis compañeros. Cuantas cosas bonitas hemos aprendido; a bailar, a pintar  y a cantar”.