Los alumnos de los establecimientos educacionales conocieron sus salas de clases y en muchos casos a sus nuevos compañeros.

El miércoles 5 de marzo se inició el año escolar en los establecimientos de la Fundación Educacional El Salvador (FEES),  en un ambiente grato y lleno de alegría para la comunidad estudiantil, sobre todo para los más pequeñitos quienes de una u otra forma se enfrentan a nuevos desafíos, tras la consolidación de la educación básica en un establecimiento educacional.

Así, llegaron todos a la Escuela N° 1, la gran mayoría puntuales a las 8 de la mañana. Acompañados de sus padres o apoderados, estaban contentos, felices, unos por el colegio y compañeritos nuevos y otros por recibir a nuevos amigos en su escuela, tal como lo señaló el pequeño  Daniel Jara, alumno de cuarto año básico de este establecimiento. “Me gustó el colegio, la profesora es muy buena y los compañeros también. Me encantó el patio porque hay lugares sombreados donde sentarse”.

Por su parte la apoderada Jesica Salinas, que traía a su pequeño desde la Escuela Oscar Yáñez Pastén, destacó. “Mi hijo está un poquito triste porque no quedó con muchos compañeritos de su curso, pero es un cambio al que debe adaptarse y me parece muy positiva la forma en que se recibió a los alumnos”.

En tanto Claudia Araya apoderada de la Escuela, destacó la asistencia de los alumnos al primer día de clases. “Fue muy bueno este primer día, no vinieron poquitos como se había dicho y eso estuvo bien”.

La comunidad es muy importante

Cristian Pérez, Rector de la Escuela N° 1, estaba muy satisfecho con el trabajo realizado por su equipo para recibir adecuadamente a los alumnos en este nuevo año escolar. “Los alumnos y apoderados se mostraron contentos, a gusto, puesto que todo se desarrolló bajo un proceso normal. Yo he visitado las salas y los pequeños están muy bien, felices en su escuela  y los nuevos se sienten muy acogidos y eso es en parte gracias al trabajo que estamos desarrollando”.

Respecto a los desafíos para el año que viene, el Rector de la Escuela N° 1, destacó la importancia del trabajo conjunto. “Nosotros queremos para este año, sobre todo para el primer semestre, construir junto con la comunidad este proyecto, y hago énfasis en la comunidad, puesto que acá todos somos partícipes, uno y otros nos preocupamos del resto, nos apoyamos, distinto a un equipo, puesto que si uno falla se cambia”.

Pérez agregó. “Queremos consolidar un proyecto nuevo, donde podamos plasmar los sueños que pretendemos alcanzar con nuestra escuela y con nuestros estudiantes y en donde todos  tengan un sentido de pertenencia”.

En el liceo todo normal

En el Liceo Diego de Almeida también se vivió una jornada normal. Con el ingreso de los niveles séptimos y octavos a este establecimiento educacional, fueron muchas las caras nuevas que llegaron y por ende, se vivió un día especial.  Algunos no querían volver a clases, en tanto otros reconocían estar felices de regresar a su colegio.  Thais Contreras, alumna de Primer Año medio no estaba muy contenta con este regreso a clases. “Las vacaciones estaban muy buena y por eso no quería volver a clases, pero es grato encontrarse con los amigos”.

Denisse González en tanto agregó. “No dormí nada, puesto que estaba muy nerviosa de regresar a clases y estoy muy contenta, aunque nos cambiaron de curso a algunos”.

Nelson Beker, Rector del emblemático establecimiento de la ciudad de El Salvador, puntualizó que el ingreso de los estudiantes fue muy bueno, considerando el contexto en el que se desarrolló. “Tuvimos un regreso a clases muy auspicioso, teniendo en cuenta el alto número de alumnos que provienen de otros establecimientos y puedo indicar que siento un profundo agradecimiento de los padres y apoderados por el gran esfuerzo que hicieron por cumplir y respetar aquellas cosas básicas al inicio del año escolar y que tienen que ver con la uniformidad, presentación personal, puntualidad  y el respeto de las normas en este colegio”.

En cuanto al ingreso de los nuevos niveles, el Rector destacó. “Hemos trabajado en el tema de infraestructura y la habilitación de un área especial para estos cursos y se tiene contemplado un período de adaptación de diez días. En este sentido van a existir horarios diferidos tanto al ingreso como a la salida, para adaptar a los alumnos de mejor manera a su nuevo colegio. En segundo lugar se han escogido profesores jefes idóneos, teniendo presente que sean empáticos hacia el proceso que están viviendo estos alumnos y tengo la percepción que ellos han asimilado muy bien este cambio”.

Sobre los desafíos que el establecimiento tiene para este año, señaló. “Queremos construir una nueva comunidad escolar, donde respetemos la diversidad, sobre todo en aquellos espacios sociales, apuntando a una buena convivencia. En segundo lugar, pretendemos una transformación profunda en el fortalecimiento a nivel personal de los alumnos, en cuanto a valores que van a servir para toda la vida, de acuerdo a los fundamentos de la fundación”, finalizó.

Cabe tener presente que al inicio del año escolar, asistieron 1449 alumnos, que inician esta nueva etapa en la Fundación, con sueños, inquietudes, pero por sobre todo, con la esperanza de alcanzar sus objetivos al final del año.